martes, 14 de junio de 2011

El ratón y el toro.


Un toro fue mordido por un ratón, y enfadado por la herida, intentó capturarlo.

Pero el ratón alcanzó su seguridad en su agujero.

Aunque el toro cavó en las paredes con sus cuernos, se cansó antes de que pudiera alcanzar al ratón, y poniéndose de cuclillas, se quedó durmiento fuera del agujero.

El ratón se asomó, se arrastró furtivamente hacia su flanco, y mordiéndolo otra vez, se retiró de nuevo a su agujero.

El toro se levantó, y no sabiendo que hacer, quedó tristemente perplejo.

Entonces el ratón dijo,

-Los grandes no siempre prevalecen. Hay momentos cuando los pequeños y humildes son los más fuertes para hacer sus actuaciones.-

Nunca desprecies el valor de los pequeños.

lunes, 13 de junio de 2011

La cabra y el asno


Un campesino alimentaba al mismo tiempo a una cabra y a un asno. La cabra, envidiosa porque su compañero estaba mejor atendido, le dio el siguiente consejo:
- La noria y la carga hacen de tu vida un tormento interminable; simula una enfermedad y déjate caer en un foso, pues así te dejarán reposar.
El asno, poniendo en práctica el consejo, se dejó caer y se hirió todo el cuerpo. El amo llamó entonces a un veterinario y le pidió un remedio que salvase el jumento.
El curandero, después de examinar al enfermo, dispuso que se le diera de comer un pulmón de cabra para devolverle las fuerzas.
Y sin titubear, el labriego sacrificó de inmediato a la envidiosa cabra para curar a su asno.

No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.

domingo, 12 de junio de 2011

La lechera


La hija de un granjero llevaba un recipiente lleno de leche a vender al pueblo, y empezó a hacer planes futuros:

-Cuando venda esta leche, compraré trescientos huevos. Los huevos, descartando los que no nazcan, me darán al menos doscientos pollos. Los pollos estarán listos para mercadearlos cuando los precios de ellos estén en lo más alto, de modo que para fin de año tendré suficiente dinero para comprarme el mejor vestido para asistir a las fiestas donde todos los muchachos me pretenderán, y yo los valoraré uno a uno.-

Pero en ese momento tropezó con una piedra, cayendo junto con la vasija de leche al suelo, regando su contenido. Y así todos sus planes acabaron en un instante.

No te ilusiones con lo que aún no tienes.

sábado, 11 de junio de 2011

El mono y el delfín



Un marinero, comprometido en un viaje largo, llevó con él a un mono para divertirlo mientras estaba a bordo. Cuando estaban cerca de la costa de Grecia, una violenta tempestad se levantó y el barco fue arruinado, y el marinero, su mono, y todo el equipo fue obligado a nadar para salvar sus vidas.

Un delfín vio al mono competir con las olas, y suponiendo que él era un hombre (a quien siempre se dice que el delfín le ofrece amistad), vino y se colocó bajo él, llevándole en su espalda a la seguridad de la orilla.

Cuando el delfín llegó con su carga a la vista de la tierra no lejos de Atenas, le preguntó al mono si él era un Ateniense. Éste contestó que sí lo era, y que era descendiente de una de las familias más nobles en aquella ciudad. El delfín entonces preguntó si él conocía el Pireo (el famoso puerto de Atenas).

Pensando que se refería a un hombre, el mono contestó que lo conocía muy bien y que él era un amigo íntimo. El delfín, indignado por estas falsedades, dio media vuelta y retornó al mono al alta mar.

Las propias mentiras del fanfarrón son las que se encargan de hundirlo.

viernes, 10 de junio de 2011

El lobo y el león


Cierta vez un lobo, después de capturar a un carnero en un rebaño, lo arrastraba a su guarida.

Pero un león que lo observaba, salió a su paso y se lo arrebató.

Molesto el lobo, y guardando prudente distancia le reclamó:

-- ¡ Injustamente me arrebatas lo que es mío !

El león, riéndose, le dijo

-- Ajá; me vas a decir seguro que tú lo recibiste buenamente de un amigo.

Lo que ha sido mal habido, de alguna forma llegará a ser perdido.

jueves, 9 de junio de 2011

Los hijos del labrador


Los hijos de un labrador vivían en discordia y desunión. Sus exhortaciones eran inútiles para hacerles mudar de sentimientos, por lo cual resolvió darles una lección con la experiencia.

Les llamó y les dijo que le llevaran una gavilla de varas. Cumplida la orden, les dio las varas en haz y les dijo que las rompieran; mas a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguieron. Entonces deshizo el haz y les dio las varas una a una; los hijos las rompieron fácilmente.

- Ahí tienen! les dijo el padre-. Si también ustedes, hijos míos, permanecen unidos, serán invencibles ante sus enemigos; pero estando divididos serán vencidos uno a uno con facilidad.

Nunca olvides que en la unión se encuentra la fortaleza.

miércoles, 8 de junio de 2011

El pastorcito mentiroso


Un joven pastor, que cuidaba un rebaño de ovejas cerca de una villa, alarmó a los habitantes tres o cuatro veces gritando

-¡El lobo, el lobo!

Pero cuando los vecinos llegaban a ayudarle, se reía viendo sus preocupaciones. Pero el lobo, un día de tantos, sí llegó de verdad. El joven pastor, ahora alarmado él mismo, gritaba lleno de terror:

- Por favor, vengan y ayúdenme; el lobo está matando a las ovejas.

Pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensar en acudir a auxiliarlo. Y el lobo, viendo que no había razón para temer mal alguno, hirió y destrozó a su antojo todo el rebaño.

Al mentiroso nunca se le cree, aun cuando diga la verdad.